Suegros: ¿hay alguna manera de llevarse bien?

Uno de cada tres matrimonios está en crisis de la continua intromisión de los suegros en la vida de pareja.

Incluso si es para un buen propósito porque tal vez solo quieran tratar de ser útiles, interferencia excesiva de los suegros a la larga tiende a crear tensiones en la pareja, que conducen a conflictos irremediables.

Esto sucede cuando no se definen límites claros y precisos. Si no hay reglas, los suegros pueden cruzarse y asumir roles inapropiados.

El asunto se complica aún más cuando, por compromisos laborales, optas por encomendar los niños a los suegrosen lugar de utilizar servicios de cuidado de niños o guarderías remunerados.

Una decisión de este tipo te expone al riesgo de una injerencia incluso de carácter psicológico, ya que quienes cuidan de tus hijos se sienten plenamente en condiciones de opinar, ya que se hacen cargo de ella en tu ausencia.

Luego está el factor económico. Debido a la crisis cada vez son más las parejas que van a convivir aún sin haber conseguido la independencia económica y siguen quedándose dependiente de la familia de origen o se van a vivir a un edificio propiedad de sus suegros. Elegir vivir en una situación así es como darles permiso para ejercer un control real sobre tu vida sin ser molestado.

Cómo encontrar el equilibrio adecuado

Para evitar o tratar de aliviar la tensión, primero intente expresar sus pensamientos a sus suegros con respeto y cortesía. diálogo y el comunicación proactivos son clave. En los silencios se acumulan tensiones que pueden conducir a rupturas irreparables, mientras que hablar abiertamente es fundamental para desenredar cada nudo.

También trate de ponerse en el lugar de sus suegros. En cualquier caso, nunca faltes al respeto a los padres de tu pareja porque corres el riesgo de hacerles daño a ellos también.

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